Loanny Picado

Johanna López y Nelson Ramírez se conocieron en el barrio El Recreo en Managua. Fue como amor a primera vista, juntos decidieron unir sus vidas en el matrimonio civil hace 15 años.

“Nunca fuimos a la iglesia a decir nuestros votos, juntos decidimos solo hacerlo por la vía civil para ahorrar gasto”, dice Johanna. Este domingo, previo a la final del baloncesto en silla de ruedas entre Nicaragua y El Salvador, Nelson le tenía preparado una sorpresa a su pareja, en su bolsillo tenía escondido unos anillos y en complicidad de compañeros de equipo le prepararon un ramo de rosas rojas.


Johanna, con lágrimas en sus ojos dijo “Si, acepto”, un beso fue la firma que selló su compromiso, y los aplausos no pararon de escucharse.

Un matrimonio se edifica con constancia, paciencia y sobre todo amor de ambas partes. Para Johanna mantenerse junto no ha sido fácil, pero el amor de ambos y un hijo que procrearon que ya tiene 11 años de edad, es la piedra que une sus vidas.

Nelson es uno de los jugadores de la selección pinolera, sufrió un accidente hace 9 años, y recuperarse de la tragedia fue complicado, sin embargo, el baloncesto lo rescató de la depresión en la que estaba. “Pasó dos años sin salir, no quería saber nada, pero un día, su amigo lo invitó al Parque Luis Alfonso para jugar y desde entonces Nelson volvió a vivir”, explica Johanna.

Esta pareja son un ejemplo que, con amor y optimismo, la vida puede ser dulce.