Loanny Picado

Nada es imposible para el nicaragüense Gabriel Cuadra Holmann que este jueves ganó su segunda medalla de Oro en los Juegos Deportivos Paracentroamericanos Managua 2018.

Este jueves, Cuadra se consolidó en el nuevo campeón regional de los 1500 metros planos T38 (Atletas con parálisis cerebral) con tiempo de 5 minutos 01 segundos y 3 centésimas, para ganar su segunda medalla dorada en estos juegos, en una carrera que venció al salvadoreño Rubén Rosales, quien ganó la presea planteada.

Para Gabriel, este Paracentroamericano ha sido una gran experiencia, pues ahora está compitiendo en una nueva clasificación, luego de correr durante casi diez años en T36 (Atletas con parálisis cerebral, capaces de caminar sin ayuda. Tienen mejor función en las piernas, especialmente cuando corren).

“Esto lo hago por amor a mi país, porque me gusta. Ahora debo trabajar mucho en la pista y con mi entrenador porque el nivel en T38 es más alto”, explicó.

La historia de Cuadra es inspiradora. Cuando este joven nació, los especialistas dieron un diagnóstico poco alentador y casi extremo. “Su hijo tiene pocas posibilidades que caminé a futuro”. Una frase que caló profundamente y presionó el corazón de la madre de Gabriel, Ericka Holmann.

Sin embargo, Ericka no se rindió y buscó incansablemente la manera de ayudar a su hijo y brindarles las terapias necesarias para que este pudiese ser alguien independiente. Con el pasar de los años y el ir y venir a Costa Rica, visitar especialistas y terapias, Gabriel empezó a dar sus primeros pasos. Sus primos le ponían un casco de fútbol americano en la cabeza para que no sintiera los golpes si en un dado caso se cayera.

Un paso a la vez, y esas piernitas de Gabriel empezaron a enderezarse poco a poco hasta lograr estabilidad. Fue un milagro de fe, un avance grande que llenó de ilusiones y alegría a la familia.

Gabriel cuenta que desde niño le gustó ir con su hermana Kathi, a verla correr. Ella una destacada corredora, que se consagró como campeona nacional de atletismo fue el motor que impulsó a su hermano menor a participar en las competencias nacionales. Desde entonces, Gabriel se enamoró de la pista, donde emprendió una carrera hacia el éxito. Actualmente es el poseedor del récord americano en los 800 metros planos T36 con registro de 2.14.70.

La historia de Gabriel es el guión perfecto para una película que detalla esperanzas de una madre y un hijo que superaron las barreras y diagnósticos negativos. El joven al que no le daban esperanzas de caminar se ha convertido en un héroe deportivo para Nicaragua.